¿Sentirme ofendido?
Marcos
11:24-26
Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que
lo recibiréis, y os vendrá. Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo
contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone
a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro
Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas
Las personas se pasan la mayor
parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo. Lo que
todos debemos de estar conscientes es de que ¡Nadie nos ha ofendido! Son las expectativas
de lo que esperamos de las personas, las que nos hieren.
Toda expectativa se crea en el pensamiento, de
alguna manera éstas no son reales, son
imaginarias.
Si tú esperabas que tus padres
te dieran más amor y no te lo dieron, no tienes por qué sentirte ofendido. Son
tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, las que fueron
violadas. Tus ideas son las que te lastiman.
Si esperabas que tu cónyuge
reaccionara de tal o cual forma y no lo hizo, tu espos@ no te ha hecho nada. Es
la diferencia entre las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que
realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación.
¿Enojado con Dios? Son tus
creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende
ni daña a nadie.
El hábito de sentirte ofendido
por lo que te hacen otros (en realidad
nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las
“ofensas”.
Cuando nacemos, somos auténticos;
pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente
por conceptos que nuestros padres, la sociedad y televisión nos enseñan. Todo
esto tiene el poder de crear una novela
falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y de cómo
deben actuar los demás.
Una de las mayores fuentes de
ofensas es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y
guiar su vida. Cuando le dices lo que debe hacer y te dice “no”, creas
resentimientos por partida doble. Primero, te sientes ofendido porque no hizo
lo que querías. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como
es. Y es un círculo vicioso. Todas las personas tienen el derecho divino de
guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos.
¡Déjalos ser! nadie te pertenece.
Las personas son un río
caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas,
disfrútalas y déjalas ir.
Acepta que nadie te ha ofendido.
Son tus ideas acerca de cómo deberían actuar las personas y Dios, las que te
hieren. Estas ideas son producto de una máscara social, que has aprendido desde
tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas
NUNCA va a cuadrar con esas ideas que tienes, porque simple y sencillamente,
ellos tienen las propias
CONCLUSIONES
Cinco
consejos prácticos para erradicar las ofensas en tu vida:
Acepta que nadie te pertenece.- Ni tus
padres, ni amigos, ni discípulos, ni
cónyuges. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja
fluir las cosas sin resistirte a ellas. Vive y deja vivir.
Deja de pensar demasiado.- Ábrete a la
posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y
observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes oscuros
y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.
La perfección no existe.- Ni el padre, ni el
amigo, ni la pareja son perfectos. Es un
concepto creado por la mente humana que a un nivel intelectual puedes comprender,
pero en la realidad no existe. Porque es un concepto imaginario. Un bosque
perfecto serían puros árboles, Sol, no bichos… ¿existe? No. Para un pez, el mar
perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿existe? No. Solo a un nivel
intelectual. En la realidad jamás va a existir.
Disfruta de la vida. La vida real es más
hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo. Disfruta en donde
estás mientras llegas a donde vas.
Imagina a esa persona que te ofendió en el
pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te
ofendió. Escucha su explicación amorosa de por qué lo hizo. Y perdónala. Si un
ser querido ya no está en este mundo, utiliza esta dinámica para decirle lo que
quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.
REFLEXION
1. A la luz del corto período de vida que
tenemos, solo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices, ¿sueles lograr esto en tu existir?
2. Nuestra compañera la muerte en cualquier
momento, de forma imprevista, nos puede tomar entre sus brazos, ¿si murieras hoy, estarías libre de ofensas y
resentimientos?
3. Es superfluo e inútil gastar el tiempo en
pensar en las ofensas de otros, ¿tomarás el
desafío de erradicar toda ofensa de tu vida?
4. Aprende con honestidad los errores que has
cometido, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida, ¿estás listo para seguir escribiendo una gran historia
sobre ti?
________________________________________________________
Pastor Oscar
Correo: oscarhp07@hotmail.com
Comentarios
Publicar un comentario