A TIEMPO


Proverbios 8:17
Amo a los que me aman, y los que me buscan con diligencia me hallarán

La historia de mi familia en el cristianismo al lado de mi madre y hermanas, se ubica cuando yo tenía aproximadamente seis años. En este tiempo, mi mamá se encontraba muy grave a causa de un cáncer terminal en su vientre. Yo recuerdo que la ibamos a visitar al hospital de la Mujer en la Cd de México con unos tíos que nos hacían favor de llevarnos. Mi mamá narra que cuando fue desauciada, ella pidió ser dada de alta en el hospital para venir a morir al lado de sus hijos. Cuando llegó a casa, recibió la visita de esos tíos que eran cristianos, mismos que la invitaron a ir a dar gracias a Dios a su templo, a lo que mi mamá exclamó: ¿ir al templo a dar gracias a Dios? ¿darle las gracias de que me voy a morir?
A ciencia cierta no sé como lograron convencerla, pero a otro día estabamos en el templo de la Primera Iglesia Bautista de Cuautla Morelos. Recuerdo que el pastor Juan Picasso la recibió  a la entrada y la llevó hasta el frente, pidió que la congregación se pusiera de pie y oraron por mi mamá. Algo había ocurrido allí, mi mamá pudo estar en todo el servicio de cerca de tres horas, cuando ni siquiera podía estar sentada ni una sola hora. Cuando asistió a su cita en el hospital de la Mujer, el doctor que la revisó e hizo estudios le preguntó: ¿qué te estás tomando? –Nada doctor, solo lo que usted me recetó para los dolores, pero éstos son menos cada día. Algo debes de estar tomando, agregó el doctor,  las paredes de tu vientre se están limpiando del cáncer. ¡Huauu! Dios había sanado a mi mamá del cáncer terminal.
Pero la historia no termina aquí, al verse sana mi mamá volvió a su rol de actividades que le ocupaban todo el día durante toda la semana. Ella tenía que trabajar desde muy temprano y hasta muy tarde para sostenernos en nuestros estudios, alimentos, ropa y calzado. No hizo un espacio para buscar de Dios e instruirnos en la Palabra desde la corta edad que teniamos todos sus hijos.
Cuando ya tenía catorce años, mi hermano José que era tres años mayor que yo, tuvo un accidente  en moto. Fue un 2 de julio, para el 9 de ese mismo mes lo estábamos sepultando. Te puedes imaginar el gran dolor que embargó a toda mi familia y en especial a mi mamá?. Brotaban preguntas como: ¿por qué a mí? ¿Por qué a mi hijo? ¿qué hice para que me castigarás así? ¿me hubieras llevado a mí y no a él?
Después de este acontecimiento, mi mamá vivía angustiada ante una incógnita: ¿dónde está mi hijo? ¿a dónde fue su alma? Increíble, al parecer no hubo quién discipulara a mi hermano. Se perdieron ocho años en donde no hubo una consagración como familia para con Dios. Y ahora, se tenía el enigma que provocaba en mi mamá una gran desesperación.
Fue hasta entonces que mi mamá tomó la determinación de consagrar su vida al Señor y empezar la gran misión de llevar a sus hijos a los pies de Jesucristo. Siempre estuvo apoyada por los pastores que amablemente nos brindaron su ayuda para conocer de la Gracia y Salvación en Jesús. Después de dos años de intensa lucha, mis hermanas se entregaron a Cristo, y yo consagré mi vida a la edad de diecisiete años (tres años después de la muerte de mi hermano José). Mi hermano mayor ya se había casado cuando murió José, y a pesar de estar orando por él y mi mamá compartirle del evangelio, nunca dio evidencia de consagrar su vida a Cristo.
Esto que te he narrado no es un cuento o la historia de una novela. Es la realidad de una familia que recibió un gran milagro de Dios; pero que tardó ocho años en empezar a consagrar sus vidas a Dios después de la pérdida de un ser amado.

            CONCLUSIONES
A veces la gente piensa que puede acercarse a Dios cuando crea conveniente o en el tiempo en donde Él no interfiera en sus proyectos de vida.

Conozco a much@s que desperdiciaron la bendición de rendir sus vidas al Señor Jesús y que cuando quisieron hacerlo…ya no tuvieron la oportunidad.

La Biblia nos enseña que debemos de buscar a Dios mientras puede ser hallado y llamarlo en cuanto esté cercano1

Dios siempre abrirá la oportunidad para venir a Él, conocerle y darnos el momento preciso para consagrar nuestras vidas. Uno debe de estar atento para ser bendecido en tiempo y forma; no hacerlo así, se corre el riesgo de entrar en un proceso que probablemente no nos guste.

Siempre recomiendo que la historia de mi familia no sea la tuya.

     REFLEXION
1.     Muchos se acercan a Dios cuando existe algo que les agobia en su vida, algunos de entre ellos suelen alejarse de las cosas de Dios después de recibir la bendición, y tú: ¿estás consagrado y agradecido con  Dios o vives alejado de Su Voluntad?
2.     La parábola de los diez leprosos nos deja en claro que todos reciben un milagro de parte de Jesús; pero solo uno regresa a darle las gracias4. Ante esto, después de lo que ha hecho el Señor contigo: ¿eres uno de los diez que agradeció, o estás dentro de los nueve que se olvidaron de quien les bendijo?
3.     Mi familia dejó pasar ocho largos años para pensar en consagrar sus vidas, ¿cuánto tiempo esperas tú para consagrarte?


1Isaías 55:6

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   Pastor Oscar
   Correo: oscarhp07@hotmail.com
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