Aprendiendo a verme como Dios me ve
Salmo 8:4-6
digo: ¿Qué es el
hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites? Pues le has
hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste
señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies:
En la ciudad de Bangkok, en
Tailandia, hay un templo budista pequeño muy visitado por los turistas, allí se
encuentra un buda que pesa 5,000 kilos de oro puro, y mide 10 pies y medio de
altura. En una vitrina cerca se encuentra un pedazo de arcilla de 12
pulgadas de ancho. Y una interesante historia.
En 1957 un monasterio
budista tuvo que reubicar un gran buda de arcilla de su templo a otro lugar. El
monasterio debía ser trasladado para poder llevar a cabo el trazado de una
autopista. Cuando la grúa comenzó a levantar el ídolo gigante, el peso era tal
que comenzó a resquebrajarse. Para colmo empezó a llover. El monje director,
preocupado por el posible daño a la imagen sagrada, decidió hacer colocar la
estatua en el suelo y cubrirla con lonas para aislarla de la lluvia.
Preocupado
en la noche con una linterna encendida decidió inspeccionarla. Al revisar una
rajadura notó un ligero destello y le pareció extraño. Así que fue a buscar un
cincel y un martillo y cuidadosamente comenzó a remover la arcilla, a medida
que caían trozos de arcilla el destello era mayor. Le llevó toda una noche de
trabajo, para quedarse cara a cara con un extraordinario buda de oro puro.
Los
historiadores creen que cientos de años atrás cuando las fuerzas armadas
Burmesas estaban por invadir Tailandia, monjes trataron de proteger la imagen
con capas de barro, sobre el precioso Buda de oro. Ningún monje
sobrevivió para revelar la verdad. ¡Su verdadero valor pasó desapercibido por
300 años!
Algo
así sucede con nosotros. Somos inmortales; coronados por nuestro Creador con
gloria, honor y autoridad. Creados a Su imagen y semejanza pero por ahora,
estamos cubiertos con lodo. Casi todos los días nuestra cultura nos lanza lodo.
Nos lanza lodo según nuestra apariencia. Nos lanza lodo según nuestra edad,
sexo, habilidades y cuánto dinero tengamos.
Es
como si nuestra propia naturaleza y estatus cultural escondiera nuestro
verdadero valor. La realidad es que tú valor es oro puro. Nada de lo que puedas
ver por fuera se compara a lo que eres por dentro.
Nelson
Mandela dijo, Tú eres hijo de Dios… Nacimos para manifestar la Gloria de
Dios que está dentro de nosotros. Y no solamente en alguno de nosotros, sino en
todos. De esta forma, cuando dejamos que nuestra luz brille, estamos
inconscientemente dándole permiso a otros para que hagan lo mismo; y así,
cuando nos libramos de nuestro propio temor, entonces nuestra presencia libera
automáticamente a otros".
Como puedes ver, tu verdadero valor está arraigado en
como Dios te ve.
Tú eres hijo del Dios Todopoderoso y
El te atesora; por eso tienes valor. Además de que tú y yo por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro
cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.1
CONCLUSIONES
La escritua
declara: Comprados fuisteis por precio; no os hagáis
esclavos de los hombres2.
El lodo que puede ser el símbolo de el pecado,
es lo que puede generar una vida turbia que impide una brillantez espiritual.
La encomienda es no permitir que ese pecado
vuelva a esclavizarnos. Ya no pertenecemos al reino de oscuridad, somos hijos
del Dios de luz, por lo que nuestra naturaleza es la de brillar a través de la
luz de Él.
La Palabra declara que: 13. No podemos mezclar ambas cosas o pretender
vivir a medias, o con el corazón dividido.
Es tiempo de aprender a vernos como Dios nos
ve: llenos de luz, de gracia, de bondad, brillando, despojados de todo lodo y
pecado que nos asedia.
REFLEXION
1. Dios nos ha cubierto de gran valor, aunque a veces éste
es matizado con ciertos lodos de pecado, ¿cómo está
brillando tu vida? ¿hay lodo que opaca tu brillantez?
2. Cuando dejamos que nuestra luz brille, estamos
inconscientemente dándole permiso a otros para que hagan lo mismo, ¿Tú luz está
ayudando a otros para brillar.
3. En nuestra ilustración nos dimos cuenta de que el lodo
cubría y a la vez impedía que el oro con que estaba hecha la estatua brillara, ¿estás dispuesto a que el Espíritu Santo quite aquellas
cosas de tu vida que te impiden brillar y mostrar tu valor?
11 Corintios
6:20
21 Corintios
7:23
32 Corintios
6:14b
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Pastor Oscar
Correo: oscarhp07@hotmail.com
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