Dulce venganza
Romanos 12:19-21
No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira
de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
Así que, si
tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues
haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.
No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.
Había una vez
dos soldados que estaban en una base militar en Asia y tenían a un criado chino
quien les ayudaba con los quehaceres de la vivienda. Pero nunca lo dejaban en
paz, siempre le hacían bromas bastante crueles. Al parecer el criado nunca se
quejaba ni decía nada, se quedaba callado todo el tiempo. Así que estos dos
soldados se comenzaron a sentir mal y le pidieron disculpas. El criado estaba
tan agradecido y dijo: "¿Me
están queriendo decir que no más clavar chanclas al piso, no mas nudos en
servilletas? "Sí así es, nada de eso." El criado
chino les contestó: "Ok, entonces no más escupir en su sopa".
La venganza no
es dulce como la miel, ¿Sabes por qué? Porque nunca satisface; y nunca convence
porque nunca es suficiente. Siempre tendrá sed de más.
La venganza es un deseo ardiente que
no se sacia. Ese hombre, mujer, jefe, ex, compañero de trabajo que le hizo daño
o le hizo una injusticia jamás podrá pagar lo suficiente. Anótalo bien, la
venganza es una guerra que jamás podrás ganar. La venganza es la ley de ojo por
ojo y diente por diente.
Mahatma Gandhi
dijo "Ojo por ojo, y el mundo
terminará ciego". Gandhi tenía razón; porque siempre queremos
que el otro sufra más y más.
Como puedes
ver, Dios no nos permite tomar la justicia en nuestras propias manos. Yo sé que
nuestra naturaleza humana nos impulsa a tener un fuerte deseo de ajustar cuentas
pendientes con aquel que nos hizo daño en un momento dado, ¿me equivoco? Quizás
sientes un fuerte deseo de venganza porque tu padre te abandonó cuando eras
niño, porque tu esposo te dejó sola con tus hijos., quizás alguien rompió tu
corazón o te robó la dignidad, o porque alguien que te traicionó.
Puede ser
cualquier cosa; pero algo sucedió en tu vida que activó ese sentimiento de
amargura, de ira, y ahora te quieres vengar por lo que te hicieron. Ante
esto, ¿qué debemos hacer?
Lo más sano es
abandonar esos sentimientos de ira, amargura, resentimiento, y dejarlos en las
manos de Dios. El cargar con todo ello no te beneficia en nada y siempre estará
latente la intención de una possible venganza. Quizás me digas, sí pero tú no sabes el daño que me causaron.
Tienes razón, no lo sé, pero los cierto que aferrarse a la ira y la venganza
solo te hará más daño. Buda dijo: Agarrarse
a la ira es como coger una brasa para arrojársela a alguien: el que se quema es
uno mismo.
Finalmente la Palabra nos declara: No te vengarás, ni guardarás rencor a
los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy el
SEÑOR1. No digas: Yo pagaré mal por mal; espera
en el SEÑOR, y El te salvará2. No digas: Como él me ha hecho, así le haré; pagaré al hombre según su
obra3 Nunca paguéis a nadie mal por mal.
Respetad lo bueno delante de todos los hombres4.
CONCLUSIONES
Escuché decir al chavo del ocho esta
frase: la venganza no es buena, mata al
alma y la envenena.
Cuando estamos en Cristo, nuestra perspectiva de vida cambia radicalmente. Es cierto de que no debemos dejar que nos
pisoteen; pero no somos los actores de venganzas en contra de nuestros
semejantes.
En Cristo, el
rencor u odio debe de ser cambiado por el amor hacia nuestros semejantes; el
celo o la envidia por reconocimiento del alcance de los demás; la ley del
talión (ojo por ojo y diente por diente) en perdón y restauración.
En Cristo, toda
injusticia, falta de respeto, murmuración, atropellos, injurias, prejucios en
contra de nosotros…tenemos al Altísimo como nuestro Defensor y el que se encargará
de hacernos justicia.
REFLEXION
1.
No os venguéis vosotros mismos, es la encomienda de
Dios para nuestras vidas como cristianos, ¿estás
pasando por un momento de ira o inconformidad en contra de alguien? ¿está
latente el deseo de vengarte por algo que te hicieron?
2.
Nuestra
posición como cristianos es la interceder por quienes hacen el mal y dejar que
Dios actúe a favor nuestro, ¿hay alguien que
necesite ser puesto en las manos del Eterno y que es probable que te haya hecho
algún daño? ¿Puedes soltar el odio o el sentimiento de rencor hacia esa
persona?
3.
No digas: Como
él me ha hecho, así le haré; pagaré al hombre según su obra, ¿estás dispuest@
a cumplir este mandamiento del Señor en tu vida
a partir de hoy?
1Levitico
19:18
2Proverbios
20:22
3Proverbios
24:29
4Romanos
12:17
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