¿CON QUIÉN TE SIENTAS?


       Marcos 14:53-55
Trajeron, pues, a Jesús al sumo sacerdote; y se reunieron todos los principales sacerdotes y los ancianos y los escribas.
Y Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los alguaciles, calentándose al fuego.
Y los principales sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte; pero no lo hallaban.

No debería ser tan difícil encontrar un lugar donde sentarse, ¿no es cierto? La vida de Jesús estaba siendo juzgada en la casa del sumo sacerdote y Pedro buscaba un lugar desde donde poder ver lo que le sucedería. Pero no se animaba a acercarse mucho por temor a que alguien lo reconociera como uno de sus discípulos y también lo arrestaran.
Por lo que Pedro se quedó en el patio afuera del salón principal, donde estaba oscuro y hacía frío. El apóstol estaba temblando junto a los guardias que habían arrestado a Jesús y que también tenían frío. Ante esta circunstancia,  hicieron un fuego y se sentaron alrededor de él. La Biblia nos declara de que Pedro se les unió para calentarse.
Todos a una voz podríamos haber exclamado: ¡Ay, Pedro! ¿Tienes que sentarte entre los enemigos de Jesús sólo para calentarte? ¿Por qué habrá pensado que podía pasar desapercibido entre las sombras? Se le olvidó que  el fuego no sólo da calor, sino también luz. Y de pronto, una joven sirvienta lo vio y lo acusó: “¡Éste es uno de ellos! Pero Pedro volvió a negarlo. Poco después los que estaban allí volvieron a decirle: La verdad es que eres uno de ellos, pues eres galileo1. 
Todos conocemos el resto de la historia. ¡Cuánto tuvo que arrepentirse Pedro de haberse sentado con los enemigos de Jesús! Esta situación que vivió el apóstol Pedro, es muy similar a la que viven a diario muchos de los que se llaman seguidores de Cristo. En muchas ocasiones nos hemos sentado en donde no debiésemos y con personas que no edifican nuestras vidas. Por ejemplo, durante el almuerzo cuando nos sentamos con compañeros de trabajo o de estudio que están hablando mal de alguien. O en una reunión, cuando alguien sugiere una forma de burlar el sistema y hacer más dinero. O durante una campaña política, cuando la multitud fanática aplaude políticas que dañan la condición de la sociedad.
Lo malo de estar sentados allí con ese tipo de personas, es la de que negamos muchas veces nuestra identidad. No abrimos la boca para emitir los principios que deben de regir a nuestro pueblo, ciudad o nación. Evitamos que nos critiquen o crucifiquen, poniéndonos a la misma altura de los enemigos de Jesús.
Pedro y cada uno de nosotros hemos sido puestos como antorchas en medio de un mundo que viven en oscuridad. No fue tanto el problema de haberse sentado junto a los enemigos de Jesús, el dilema de Pedro estuvo en no testificar que si era uno de los discípulos del Maestro. En la actualidad, no se trata de evadir a la gente o no juntarnos con las personas que nos rodean, el desafío sigue siendo el mismo que tuvo Pedro: tenemos que ser valientes en dar testimonio de quienes somos y quien vive en nosotros, de no avergonzarnos del evangelio del señor Jesús porque es poder para salvar al más vil pecador.
No busquemos el calor para cobijarnos ante la ideales o modismos de los demás. Levantémonos y hagamos brillar la luz de Cristo en nuestras vidas para bendecir a los demás.

CONCLUSIONES
Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es.

La identidad de Reino que está bien definido en un individuo, jamás tiende a desaparecer.

No tenemos el por qué sentarnos con nuestros enemigos para confundirnos en medios de ellos, cuando nuestro deber es la de alumbrarles a través de la luz de Cristo.

Un hombre sin cultura, es un individuo sin identidad.

            REFLEXION
1.     El temor a ser identificado como un discípulo de Cristo, hizo que Pedro llegara a negar a su Maestro, ¿has negado tu al Señor Jesús por miedo a que te identifiquen como cristiano?
2.     Pedro se unió a los enemigos de Jesús con el propósito de calentarse ante el inminente frío, ¿sueles hacer cosas que no son de tu identidad como hijo de Dios solo por el hecho de obtener algún beneficio?
3.     Todos pudiésemos exclamar ante la negación de este apóstol: ¡Ay, Pedro!, ¿has criticado a alguien que ha negado al Señor Jesús con sus hechos?

4.     Al final, Pedro tuvo que arrepentirse de haberse sentado con los enemigos de Jesús, ¿crees que necesitas arrepentirte al igual que Pedro por este mismo hecho?

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    Pastor Oscar
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