El poder de la Palabra


Juan 17:14
Yo les he entregado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo

Me deja un tanto impactado el saber que desde hace más de dos mil años el Señor Jesús haya hecho esta declaración y que hoy en día siga tan vigente como en ese tiempo en que se registró en el evangelio. Nos ha entregado la Palabra, y por consiguiente todos los que declaramos ser sus seguidores, debemos de haberla tomado y aceptado. La interrogante es para cada uno de nosotros: ¿para qué se nos fue entregada la Palabra?
La respuesta la encontramos en el pasaje de Deuteronomio 6:4-9 »Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor.[a] Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca; escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades. ¿Te das cuenta que está palabra tiene que estar grabada, impresa y puesta en el corazón de todo aquel que es un seguidor del Dios viviente?
Cuando la Palabra no está en el corazón de los individuos, éstos suelen estar apartados de la Voluntad del Padre. Cuando la Palabra no mora en las personas, éstas no serán capaces de impactar a sus generaciones a través de ser los maestros de la misma en ellos. Cuando la Palabra no ha sido recibida en los seres humanos, no existirá una genuina transformación que mejore su estilo de vivir. Cuando la Palabra no haya buena tierra en un corazón humilde para albergarla, es sujeto pierde la oportunidad para ser guiado hacia la Eternidad al lado del Verbo, que es Jesucristo.
En el capítulo 17 de Sn Juan, nos narra la oración intercesora del Señor Jesucristo a favor de sus discípulos. Jesús nos aclara que la Palabra que recibió del Padre, es la misma que había entregado a sus seguidores. Es la misma Palabra que el Eterno había entregado a Moisés para que fuera declarada, enseñada y repetida por generaciones a su pueblo. Y esa Palabra sigue siendo la misma hoy en día que nos ha sido entregada para vivir una vida acorde a los Principios del Dios y Padre Celestial. Es una Palabra que nos permite habitar en gozo, pero también que nos desafía a vivir en santidad. Es la Palabra que tiene que ser compartida a toda criatura para que halle salvación a través de Jesucristo. Es la Palabra que tiene que seguir siendo enseñada y repetida por los padres hacia sus hijos de generación a generación. Es la Palabra que a pesar de que se seque la hierba y se marchite la flor, tenemos que saber que ésta permanecerá hasta la Eternidad. Y por último, esta Palabra es la que estará presente en el momento en que hemos de dar cuenta delante del Señor Jesús cuando seamos llamados ante su Trono de Justicia.

CONCLUSIONES
La Palabra de Dios no es difícil de entender; simplemente es difícil de aceptar.

Haber recibido la Palabra de parte del Señor Jesús, es para sus seguidores la regla marcada para andar en la Luz.

La Palabra de Dios es una ventana en este mundo por el que se puede observar hacia la eternidad.

Sabio no es el que dice que se sabe la biblia al derecho y al revés, sino el que enseña lo que dice saber con autoridad.

            REFLEXION

1.     Yo les he entregado tu Palabra, dijo Jesús, ¿estás consciente de este hecho?
2.     Yo les he entregado tu Palabra, ¿tienes en claro para que la recibiste?
3.     Yo les he entregado tu Palabra, ¿serás solicito en enseñarla a tus generaciones?

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   Pastor Oscar
   Correo: oscarhp07@hotmail.com
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