Sostenidos en las manos de Dios
Salmo 94:18 TLA
Pero te llamé
al sentir que me caía, y tú, con mucho amor, me sostuviste
Todos en esta vida hemos
tenido momentos en donde sentimos que nos derrumbamos ante la problemática o
circunstancias a las que nos enfrentamos de manera cotidiana, ¿cierto? En lo
personal, hace cerca de 16 años pasé por un cuadro depresivo que vino a mi vida
de manera sorpresiva. Nunca me imaginé que pudiera pasar semejante cosa en mi
ser. Sentía ser un hombre estable, ya estaba casado y con hijos en casa, tenía
algunos años en el ministerio pastoral y en ese entonces ya presidía a una
Iglesia en el área ministerial. Contaba con un trabajo estable y mis finanzas
iban prosperando de manera significativa. Pero de repente, de la noche a la
mañana me encontraba en una situación muy complicada, mi alma se había turbado
y somatizó a mi cuerpo. Todo era angustia dentro de mi, no había apetito
alguno, no podía dormir por las noches, todo lo veía con ojos de tristeza, no
tenía motivación para llevar a cabo todo lo concerniente a mi trabajo y
ministerio. Existía una revolución interna y a la vez desesperación al no
encontrar una respuesta a mi situación. Ningún medicamento ayudaba a sanar esta
enfermedad. Sentía que todo esto me estaba llevando al borde que iba más allá
de una depresión.
Recuerdo que en uno de los puntos más críticos por los
que pase, hubo un clamor hacia Papá Dios en donde le pedí que me sostuviera en
sus manos. Yo estaba consciente de que este proceso venia de Él, algo quería
cambiar en mi ser, estaba llamando mi atención, quería sanar mi corazón y mis
relaciones con los demás, en especial con mi papá. Seguramente estaba forjando
carácter en mi vida, me estaba ayudando a superar ciertos miedos y angustias
que yo traía desde que era un pequeño. Me estaba llevando a confiar en Él de
una manera diferente, a comprender que con mucho amor me había sostenido
siempre. Que esto no era un mal, era un bien que iba a transformar de manera
extraordinaria mi existencia. Al igual que David pude exclamar que nuestro
Eterno Dios siempre nos sostiene cuando sentimos caernos en algún abismo.
En el Salmo 34 el
rey David deja plasmado su agradecimiento por la protección y ayuda recibida de
parte de Dios:
v. 4 Le pedí a Dios que me
ayudara, y su respuesta fue positiva: ¡me libró del miedo que tenía!
v. 6 Yo, que nada valgo, llamé a Dios, y él me oyó, y me salvó de
todas mis angustias
v. 7 Dios envía a su ángel para
que salve del peligro a todos los que lo honran.
v. 15 Dios siempre cuida a los
suyos y escucha sus oraciones.
Quizás está pasando por
algo que te está robando la paz. Es probable que estés enfrentando problemas
agudos en tu vida. O que la misma depresión y angustia hayan visitado a tu alma
para abatirla. Es viable que te hayan dado unos resultados sobre una grave
enfermedad, o que tus negocios estén viniendo en picada. Es posible que estés
invadid@ de ciertos miedos que te están mostrando un posible derrumbe.
Pero dentro de todo lo anterior, deberás de
estar consciente de que el Dios de Abraham, de Moisés y del mismo David, está
dispuesto a tomarte en sus brazos para sostenerte y protegerte. Suelto esta
Palabra para ti: Así que no temas, porque yo
estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te
ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa1. Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha;
yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré2
CONCLUSIONES
Dios no promete días sin dolor, risa sin tristeza,
ni sol sin lluvia; pero si prometió fuerza para tu día, consuelo para tus
lágrimas y luz para tu camino.
La paz de Dios es la que cuida tu corazón y tu mente
para que no tengas miedo en medio de la tormenta.
Sigue luchando, sigue orando, sigue confiando, sigue
creyendo y Dios hará el resto.
REFLEXION
1. En la vida tenemos
momentos en donde sentimos que nos derrumbamos ante la problemática o
circunstancias a las que nos enfrentamos, ¿cómo enfrentas esto en tu existencia?
2.
David deja plasmado su agradecimiento por la protección y
ayuda recibida de parte de Dios, ¿habitúas
hacer tú lo mismo?
3.
Todos debemos de estar conscientes de que Dios quiere
brindarnos su ayuda y protección, ¿anhelas
poner tu vida en sus manos?
4. Yo soy tu Dios que
te sostiene de tu mano derecha, ¿tomas estas palabras como un Rhema para tu vida?
Comentarios
Publicar un comentario