El miedo al abandono


       Salmo 27:10-12
Aunque mi padre y mi madre me abandonen el Señor me recibirá en sus brazos. Guíame, Señor, por tu camino; dirígeme por la senda de rectitud, por causa de los que me acechan. No me entregues al capricho de mis adversarios, pues contra mí se levantan falsos testigo que respiran violencia

Quienes han experimentado el abandono en alguna etapa de su vida, consideran a la soledad como su mayor enemigo. Existe temor en enfrontar una separación, de manera que las relaciones que viven llevan una dosis de inseguridad, miedo y recelo.
Muchas personas quizás fueron abandonadas desde su infancia por parte de uno o ambos padres. Otros, han sufrido el abandono por parte de su cónyuge. Unos más han padecido la traición de algún compañero. Más gente fue abandonada en un gran proyecto por sus más cercanos colaboradores. La lista de las clasificaciones de abandono puede ser muy larga; pero qué hacer ante  este hecho que es muy común en nuestra sociedad? Pero, qué hacer ante un posible abandono, sea intencional o por algún accidente o muerte?
Toma el control.-  Jesús nos enseña la manera de hacerlo: Desde entonces muchos de sus discípulos le volvieron la espalda y ya no andaban con él. Así que Jesús les preguntó a los doce: ¿También ustedes quieren marcharse? Abandonaron a Jesús muchos de los que le seguían? Si. Mostró Jesús miedo a quedarse solo? No. La respuesta al abandono de los demás, la vierte a través de una pregunta para quienes todavía estaban con Él: ¿también ustedes quieren marcharse? Jamás dijo: no os necesito. Ni tampoco mencionó: puedo seguir sin vosotros. O al ver irse a quienes lo abandonaban les manifestó algo así: No me enfado, pero lo tendré en cuenta.
Las palabras a manera de pregunta hacia sus discípulos  reflejan  el dolor de la pérdida, pero también lleva el ingrediente de que a pesar de ser abandonado por muchos, Él iba  a ser capaz de superarlo.
Controla tus monólogos internos.- La Biblia nos declara en Proverbios 23:7 que: Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él, la ansiedad es producto de esos pensamientos y monólogos que desarrollas tú mismo, no de los demás,  ni de las circunstancias. Decir: “Me muero si me deja” o “no sé que haría si se muere mi padre o madre”o “que sería de mí sí me abandona mi cónyuge para irse con otra persona”, etc., pensamientos como los anteriores solo desata y aumenta tus temores.
Créate una lista de mensajes positivos.- “Si me deja, sufriré mucho pero con la ayuda de Dios y de mi familia, podré superarlo”. “Si murieran mis padres, hay personas que me aman tanto como ellos”. “Si me traicionan algunos discípulos, el Señor levantará otros siete mejores que los que se fueron”. “Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me tomará en sus brazos”. Huauu Toma en cuenta a Dios, Él es el que cambia las mentes y los corazones. Apóyate en Él y verás cómo Él atenuará tu ansiedad e incrementará tu paz y seguridad.
Ayudar a otros, te ayudará a sanar.- La ley divina de la reciprocidad dice que si siembras recoges y si das recibes. Este principio te brinda la posibilidad de ayudarte a ti mismo conforme ayudas a los demás. La Biblia dice: Después de haber orado Job por sus amigos, el Señor lo hizo prosperar de nuevo1.

CONCLUSIONES
Abandonarse al dolor sin resistir, suicidarse para sustraerse de él, es abandonar el campo de batalla sin haber luchado.

Abandonar puede tener justificación; abandonarse, no la tiene jamás.

Cuando más desquiciada está la vida de la mente, más abandonada a sí misma queda la vida de quien la porta.

Dios no es un ser indiferente o lejano, por lo que no estamos abandonados a nosotros mismos.

            REFLEXION
1.     Quienes han experimentado el abandono en alguna etapa de su vida, consideran a la soledad como su mayor enemigo, ¿le temes a la soledad?
2.     El abandono lleva una cierta dosis de inseguridad, miedo y recelo, ¿experimentas alguna de estas cosas en tu existencia por causa de algún abandono?
3.     A Jesús también lo abandonaron en ciertas etapas de su ministerio, pero el tomo el control de la situación, ¿estás haciendo lo mismo tu si es que estás o pasaste por algo parecido a Él?

4.     Abandonar puede tener justificación; abandonarse, no la tiene jamás, ¿tomas la determinación de ser positivo y determinante para enfrentar los retos en tu vida?

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