La fuente de paz
Salmo 62:1
Sólo en
Dios halla tranquilidad mi alma; sólo de él viene mi salvación.
¡Vivir en paz! ¿Quién no sueña con eso? Poder tener tranquilidad
y vivir en un ambiente de paz tanto dentro como fuera de la casa, es lo que
todo individuo debe de anhelar en su vida. Tener paz es mucho más que vivir sin violencia
o sin guerra. Pero, ¿dónde encontramos la paz? ¿Será que la logramos instalando
cámaras de seguridad, cercas eléctricas o muros altos, o contratando
guardaespaldas? ¿Será qué la encontramos huyendo de las grandes ciudades a la
tranquilidad del campo?
Lamentablemente, no. Quizás podamos sentirnos más seguros, pero
por más cosas que hagamos, ninguna nos servirá para encontrar la paz. La Biblia
nos afirma que “Sólo en Dios halla tranquilidad mi alma; sólo de él viene
mi salvación.” Un día el Señor Jesús dijo: La paz os
dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro
corazón, ni tenga miedo1, la
paz del Eterno está al alcance de todo aquel que quiere experimentarla en su
vida. Es una paz que no tiene precio, pues Cristo lo pagó en la cruz del
Calvario para poder ofrecerla a todo aquel que anhele tenerla. Es una paz que
erradica toda turbación y todo miedo de nuestro corazón. Es una paz que no se
basa en sentimentalismos, sino la única realidad de que brota de la esencia
misma del Dios vivo. Es una paz incomparable, pues el mundo puede ofrecerte
ciertos grados de paz, pero esta es completa y libre de toda contaminación de
un mundo plagado de engaños.
Jesús vuelve a insistir en este tema al
declarar: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis
paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo2, para Jesús tomó
importancia dejar en claro que ante la tribulación, ante la adversidad, ante
las amenazas, ante la impotencia, ante los temores, ante los riesgos y
peligros, podemos hallar la paz en Él! Uno de los títulos o nombres que el
profeta Isaías reconoce para identificar al Señor Jesús desde el Antiguo
Testamento es el de “Príncipe de Paz”. Sin duda alguna, todos los que anhelamos
esta paz podemos acudir con toda confianza al Príncipe de Paz que
bondadosamente nos abrirá sus brazos y encontrar dulce refugio para disfrutar de su paz.
Quiero terminar diciendo que todo ser humano tiene la opción de
hallar la paz en Jesús o estar en medio de la aflicción que en el mundo impera.
El mismo profeta Isaías hace esta comparación: ante la decadencia y
corrupción de los dirigentes y de un pueblo que abraza la iniquidad, el dijo: Pero los malvados son como el mar en tempestad, que no puede estarse
quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz para los malvados, dice mi
Dios3, a cambio de esto Isaías
inspirado por el Espíritu Santo de Dios declara la condición de todo aquel que
rinde sus vida al Príncipe de Paz para vivir conforme a su voluntad: Tú guardarás en completa paz
a aquel cuyo pensamiento en ti se apoya, porque en ti ha confiado4.
Es claro que existe una gran diferencia entre ambas
declaraciones que hace el profeta Isaías y no depende de Dios lo que tú quieres
tener en tu vida. La decisión está en ti y en cada uno de los seres humanos.
Hoy podemos unirnos al sentir y a la declaración de nuestro texto central: solo en Dios halla tranquilidad mi
alma; solo de él viene
mi salvación
CONCLUSIONES
La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la
humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni
consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios
El fruto del silencio es la oración. El fruto de la
oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el
servicio. El fruto del servicio es la paz.
La paz de Dios es la única que puede sobrepasar tu
entendí miento y darle tranquilidad a tu alma.
REFLEXION
1.
¡Vivir en paz! ¿Quién no
sueña con eso?, ¿tu vida es bendecida con la paz del Eterno?
2. Tener paz es mucho más que
vivir sin violencia o sin guerra, ¿cómo aprecias la paz en tu forma de vivir?
3. Estar apartados de Dios y
de su Palabra es negarnos la oportunidad de recibir la paz que de tranquilidad
a nuestra alma, ¿gozas de esta paz al rendir tu vida al Príncipe de Paz?
4. En el mundo podemos
encontrar tribulación, pero en Dios se halla la verdadera paz, ¿en dónde ubicarás
tu vida?
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Pastor Oscar
Correo: oscarhp07@hotmail.com
Invitaciones a conferencias y talleres.
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