La Avaricia
Colosenses
3:5
Así que hagan
morir las cosas pecaminosas y terrenales que acechan dentro de ustedes. No
tengan nada que ver con la inmoralidad sexual, la impureza, las bajas pasiones
y los malos deseos. No sean avaros, pues la persona avara es idólatra porque
adora las cosas de este mundo. NTV
La palabra avaricia la define el
diccionario como: ambicionar, desear
intensamente una cosa. En lo
personal, considero que la avaricia o codicia es prima hermana del afán
desmedido que muchas veces lleva a las personas a inclinarse, a dedicar tiempo
y esfuerzo desmesurado por llegar a conseguir algo a cuesta de cualquier
precio. No doy a entender que no se deba de luchar por alcanzar logros, bienes,
y niveles de excelencia en nuestras vidas, más bien doy por sentado que hay que
hacerlo sin entrar en la esfera de la ambición.
Usualmente pensamos que idolatría es arrodillarse ante los ídolos e
imágenes. Pero es mucho más que eso. Moisés dijo de los israelitas idólatras: "Sacrificaron a los demonios, y no a
Dios; a dioses que no habían conocido, a nuevos dioses venidos de cerca" (Dt 32:17).
Cuando
una persona se arrodilla frente a una estatua o ídolo y lo adora, es como
adorar al demonio que mora detrás de la imagen. Esa es la razón por la cual la
idolatría es un pecado tan serio, el cual, Dios castiga tan severamente.
Cuando Pablo dice que la avaricia es idolatría, está indicando la misma
cosa. La codicia o avaricia es lo mismo que amor hacia el dinero. Cuando amamos
el dinero, estamos adorando al demonio que está detrás de él. El nombre Mammón,
es a menudo usado como sinónimo de dinero o riquezas. El amor consistente por
el dinero lleva a una persona directamente a la obediencia de los dictados de
esa autoridad poderosa, demoníaca y espiritual.
Las
personas que se dejan dominar por el
amor hacia el dinero, está en gran peligro espiritual y tienden ir en un
camino hacia la destrucción. El tener dinero no es un pecado, sino más bien la
manera en que lo usamos y la importancia que le damos en nuestra relación con
Dios
Sorprendió un león a una
liebre que dormía tranquilamente. Pero cuando estaba a punto de devorarla, vio
pasar a un ciervo. Dejó entonces a la liebre por perseguir al ciervo.
Despertó la liebre ante los ruidos de
la persecución, y no esperando más, emprendió su huída.
Mientras tanto el león, que no pudo
dar alcance al ciervo, ya cansado, regresó a tomar la liebre y se encontró con
que también había buscado su camino a salvo.
Entonces
se dijo el león: -- Bien me lo merezco, pues teniendo ya una presa en mis
manos, la dejé para ir tras la esperanza de obtener una mayor.
Moraleja: Si tienes en tus
manos un pequeño beneficio, cuando busques uno mayor, no abandones el pequeño
que ya tienes, hasta tanto no tengas realmente en tus manos el mayor.
CONCLUSIONES
La ambición suele llevar a los
hombres
a ejecutar los menesteres
más viles: por eso para trepar
se adopta la misma
postura que para
arrastrarse.
Procurando lo mejor,
estropeamos
lo que está bien.
La avaricia lo pierde todo por
quererlo todo.
El avaro visita su tesoro por
traerle a la memoria que es su dueño, cuando la realidad es que el Tesoro es el
amo del codicioso.
La Avaricia es como el fuego,
cuando más leña se pone, más arde.
“Pocas o ninguna vez se cumple
con
la ambición que no sea con daño
de tercero.”
REFLEXION
- Ambicionar y desear intensamente una cosa te puede llevar a la avaricia, ¿te consideras un hombre o mujer que está infectad@ por la codicia?
- El apóstol Pablo indicó que la avaricia es idolatría, ¿batallas con este ídolo en tu diario vivir?
- Muchas veces la avaricia da rienda suelta en los individuos a través del amor al dinero y a los bienes materiales, ¿está controlado este rubro en tu vida?
- Procurando lo mejor, estropeamos lo que está bien, ¿tienes en orden tus prioridades? ¿tienes que ordenar algo en tu vida que te está originando problemas de avaricia?
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